SEMBLANZAS CREVILLENTINAS

José Sempere Pastor




MOISÉS DAVIA SORIANO

foto de MOISÉS DAVIA SORIANO

Son las diez de la mañana del domingo. Suena el teléfono. “Malas noticias”. Nos hemos acostado a las cuatro de la mañana, después de desmontar los decorados de la zarzuela Katiuska, representada la noche anterior. “Nadie -pienso- te llama a estas horas para felicitarte el éxito”.


“Qué lástima que don Moisés no haya podido venir”, me digo.


Le llamé el viernes por la mañana.

-Don Moisés, le he reservado dos entradas para la zarzuela.

-Cuánto lo siento, Sempere; me han invitado los amigos de la Banda de Madrid a una comida, ya tengo los billetes para mañana.

-Más lo siento yo. Ya sabe que a todos los componentes de la Coral nos gustaría saludar a usted y a su mujer, charlar un rato, recordar viejos tiempos…

-No te preocupes, ya iremos en la próxima ocasión. Además, ya sabes que yo estoy con vosotros siempre de corazón. Vosotros sois mi Coral, y yo no os olvido nunca.

-Lo sé don Moisés. Sabe que aquí le queremos y le recordamos siempre. Le llamaré en la próxima ocasión.


El teléfono suena insistentemente. “Seguro que se ha equivocado de número”.


Me hubiera gustado que don Moisés hubiera visto la zarzuela de anoche. De paso, y muy rápidamente, hubiéramos recordado otros acontecimientos similares, El rey que rabió, La Montería, El asombro de Damasco… Conciertos tan memorables, como el de Izegem en Bélgica… Premios como el de Toledo… Quince años de director musical de la Coral Crevillentina dan para mucho.


“Tengo que decirle a don Moisés, ahora que tiene tiempo, que lo ponga por escrito. Sería bonito hacer un libro. Ilustrado con fotografías de todos aquellos actos. Le mandaré las fotos y él hará memoria de todos aquellos acontecimientos que marcaron hitos en la historia de la Coral… el estreno de Stabat Mater de Poulenc… aquella 1812 de Chacowsky en las cuevas de Canalobre que nos puso los pelos de punta… las multitudinarias proclamaciones de las belleas del Foc en el Teatro Principal… es una pena que no quede constancia escrita de todo ello. Decididamente, no dejo pasar más tiempo. El lunes próximo llamo a don Moisés para llevarle las fotos.


Descuelgo el teléfono.


-Oye, te llamo para decirte que don Moisés ha muerto.


Me quedo con el auricular en la mano, y a través de él me parece escuchar los acordes de Noches Crevillentinas.


Es en la noche serena, cuando la luna alumbra tu balcón, yo voy cantando habaneras, las habaneras que hablan de amor.


José Sempere Congost


NOTA


En un pequeño restaurante, llamado Albors (ya desaparecido), situado casi a la entrada de Alicante, frente a la estación del ferrocarril de Murcia, recuerdo la grata impresión que me produjo la primera conversación entablada con don Moisés Davia, en un pequeño aparte, cuando fuimos a pedirle que se hiciera cargo de la dirección musical de “Coral Crevillentina”. Era en un lejano septiembre de 1963.


Después fueron muchas las ocasiones de compartir ideas, y nunca dejaré de recordar que fue él quien impulsó la creación de la Tertulia El Cresol, pues en distintas ocasiones hablamos de la formalización de una tertulia similar para hablar de arte musical y literario, contando con su adhesión.


Los avatares de su profesión, y sobre todo su gran categoría musical, le llevaron al distinguido pues de Director de la Banda Municipal de Madrid, donde llegó a ser el árbitro de la acción musical, refrendada incondicionalmente por el alcalde, Sr. Tierno Galvan.


En sus visitas posteriores, me contaba sus experiencias, en la facultad de poder elegir los programas, según sus criterios estéticos, al llevar a la Banda a ejecutar conciertos en puntos distintos y distantes de la ciudad.


Hubo muchos momentos de confesiones mutuas, de carácter artístico que, por su delicadeza, no quería que trascendieran -y lo comentábamos humorísticamente- sobre el ego desmesurado de algunos personajes.


Últimamente, en las visitas que hacía a Crevillent, nos comunicaba muy reiteradamente: “...yo estoy con vosotros...”.


Su recuerdo siempre será un hito en nuestra vida musical. Descanse en paz.


José Sempere Pastor