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Estandarte

Del rosal pasionario de la Semana Santa Crevillentina habían sido arrancadas las más bellas flores. El cierzo cruel y la horrible ventisca de la revolución los habían azotado implacablemente.

El corazón crevillentino lloró quemantes lágrimas. ¡Faltaban tantas rosas! ..."El Nazareno", de mirada paternal penetrante que daba escalorfríos.

Todo desapareció en la contienda y Crevillent miró desolado su jardín.

Pero verdeció el rosal con lozanía inusitada y fué vistiendo nuevas flores. ¿Con qué antífices?.... por jardinero mayor se buscó al maestro de los maestros, a Don Mariano Benlliure.

(transcrito del libro Crevillent y su Semana Santa en la pluma de Don Anselmo Más Espinosa).